CEIP La Aduana

El libro de conjuros

Domingo 18 de mayo de 2008 por Maricarmen Gallardo

¿Existen las brujas buenas? ¿Será posible realizar los conjuros del libro? Si quieres averiguar las respuestas a estas preguntas lee este cuento y deja volar tu imaginación.

Navegación rápida

Capítulo 1

Yo conocí a una bruja, sí, pero a una bruja buena. Esa bruja nos prestó un libro de conjuros a Elisa y a mí. Pero… ¿queréis saber cómo pasó todo? ¿Sí? ¿Seguro? Vale, de acuerdo; aunque tenéis que prometedme que no se lo contaréis a nadie.

Bueno, allá voy. Todo empezó así: era una tranquila tarde de verano cuando Elisa y yo estábamos jugando en el jardín. Nos imaginábamos que éramos dos hadas y que librábamos al mundo del temible Lord Darkar y, de repente, justo cuando íbamos a acabar con él, la tierra se hundió. Sí, habéis oído bien, la tierra se hundió.

Caímos encima de un montón de arena.

- ¿Dónde estamos? – preguntó Elisa.

Yo no respondí. Sólo tenía ojos para ver la nueva aventura que nos esperaba. No sabíamos donde conducía aquel pasillo y yo quería averiguarlo. Cuando me disponía a hacerlo alguien me agarró por la camiseta. Era Elisa.

- ¡Espera, puede ser peligroso! – exclamó.

Yo me detuve. – Tienes razón – dije.

Tiempo más tarde Elisa dijo: - por aquí arriba no podemos salir, ahora sólo podemos seguir adelante.

- ¡Bien! – exclamé.

Y las dos nos dirigimos hacia aquel túnel negro.

Capítulo 2

Vi una luz ¿Qué sería? ¿El infierno? ¿La muerte? No, era una casucha simple y vieja allí, en medio de la nada. Nos acercamos a ella y llamamos a la puerta. Como no contestaron, Elisa la abrió.

¿Sabéis que vimos? Pues claro, a la bruja. Era muy diferente a las que aparecían en los cuentos, era joven, alta, delgada, guapa y tampoco tenía una nariz larga. Aquella bruja se llamaba Flor (un nombre nada apropiado para una bruja, por cierto).

Nos hicimos amigas de ella enseguida y mientras charlábamos Elisa vio un libro de conjuros.

- ¿Te gusta? - le preguntó Flor.

- Sí – dijo Elisa.

En ese momento Elisa abrió el libro y sin darse cuenta leyó un conjuro en voz alta y las dos, Elisa y yo, aparecimos en el jardín tumbadas en la hierba.

¿Habría sido todo un sueño? Nunca llegué a saberlo. Elisa abrió el libro y vio que tenía un papel que decía: “Te lo presto. Firmado: Flor”. Y entonces Elisa se puso a hacer conjuros y más conjuros cuando, de repente, apareció en mis manos una bola de cristal con el reflejo de la bruja que decía:

- ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué se lo habré prestado?

Llegó la hora de que Elisa se marchara a casa y cuando vino otra vez, a la semana siguiente, me dijo que había desaparecido el libro y que quería saber dónde estaba; pero eso será otra historia.

Teresa López Villanueva, 5º


Portada del sitio | Contacto | Mapa del sitio | Espacio privado | Estadísticas de visitas | visitas: 994034

Seguir la vida del sitio es  Seguir la vida del sitio Proyectos  Seguir la vida del sitio Proyecto de investigación  Seguir la vida del sitio Textos  Seguir la vida del sitio Curso 2007/08   ?

Sitio desarrollado con SPIP 1.9.2c + ALTERNATIVES

Creative Commons License